Corrientes y la historia nacional

 

Juramento a la bandera

1813 – El 13 de febrero orillas del a orillas del río Pasaje, río que hoy llamamos Juramento, en Jujuy, Belgrano hace jurar a sus tropas fidelidad a la Asamblea del Año XIII, la que hacía muy pocos días había iniciado sus sesiones. Allí ondeó la celeste y blanca.

La bandera albiceleste diseñada por Belgrano fue conducida por el mayor general Díaz Vélez, a quien llevaba en medio el coronel Martín Rodríguez y el general Belgrano escoltados por una compañía de granaderos que marchaban al son de música. La ocasión —cuya solemnidad fue empleada hábilmente por Belgrano, como lo había hecho en la bendición de la bandera en Jujuy antes del Éxodo Jujeño— dio lugar al rebautismo del río con el nombre de Juramento.

En esa oportunidad Belgrano exhortó a la Asamblea reunida en Buenos Aires: “Todos se felicitan por considerarse ya revestidos con el carácter de hombres libres, y las más ardientes protestas de morir antes de volver a ser esclavos. Deben afianzar las esperanzas de cimentar muy en breve el gran edificio de nuestra libertad civil”.  
 

Batalla de Salta

1813 - Fue un enfrentamiento armado librado el 20 de febrero en la pampa de Castañares, lindante con la ciudad argentina de Salta.

El Ejército del Norte, al mando del general Manuel Belgrano y de Eustoquio Díaz Vélez como mayor general o segundo jefe, derrotó por segunda vez a las tropas realistas del general Pío Tristán, a las que había batido ya en septiembre anterior en la batalla de Tucumán.

La rendición incondicional de los realistas garantizó el control del gobierno rioplatense sobre buena parte de los territorios del antiguo Virreinato del Río de la Plata y aseguró temporariamente la región.

Belgrano había aprovechado la victoria de Tucumán para reforzar el ejército a su mando. En cuatro meses logró mejorar la disciplina de las tropas, proporcionarles instrucción y reclutar suficientes efectivos como para duplicar su número.

El parque y artillería abandonados por Tristán en la anterior batalla le había permitido organizarse con mucha mayor soltura.
A comienzos de enero, buscando marchar tranquilamente para no fatigar a las tropas, emprendió la vanguardia la marcha hacia Salta.

Tristán, entretanto, había aprovechado la ocasión para fortificar el Portezuelo, el único acceso a la ciudad a través de la serranía desde el sudeste; la ventaja táctica que esto le suponía hubiera hecho el intento imposible, de no ser por el superior conocimiento de la zona que los lugareños concriptos aportaran.

El capitán Apolinario Saravia, natural de Salta, se ofreció a guiar el ejército a través de una senda de altura que desembocaba en la Quebrada de Chachapoyas, que les permitiría empalmar con el camino del norte, que llevaba a Jujuy, a la altura del campo de la Cruz, donde no existían fortificaciones semejantes. Aprovechando la lluvia que disimulaba sus acciones, el ejército emprendió la marcha a través del áspero terreno, avanzando lentamente a causa de la dificultad de transportar los pertrechos y la artillería. El 18 se apostaron en el campo de los Saravia, ubicado en esa zona, mientras el capitán, disfrazado de indígena arreador llevaba una recua de mulas cargadas de leña hasta la ciudad, con la intención de informarse de las posiciones tomadas por la tropa de Tristán.

El día 19, gracias a la inteligencia de Saravia, el ejército marchó por la mañana con la intención de acometer las tropas enemigas al amanecer del día siguiente. Tristán recibió noticia del avance, y dispuso sus tropas nuevamente para resistirlo; alineó una columna de fusileros sobre la ladera del cerro San Bernardo, reforzó su flanco izquierdo, y organizó las 10 piezas de artillería con que contaba. En la mañana del 20 Belgrano ordenó la marcha del ejército en formación, disponiendo la infantería al centro, una columna de caballería en cada flanco y una nutrida reserva al mando de Manuel Dorrego.

La herida de bala que al inicio de la batalla recibiera Eustoquio Díaz Vélez, segundo jefe de las fuerzas y jefe del ala derecha, mientras recorría la vanguardia de la formación no fue obstáculo para que volviera al campo.
El primer choque fue favorable a los defensores, ya que la caballería del flanco izquierdo encontraba dificultad para alcanzar a los tiradores enemigos por lo empinado del terreno. Poco antes de mediodía, Belgrano ordenó el ataque de la reserva comandada por Dorrego sobre esas posiciones, mientras la artillería lanzaba fuego granado sobre el flanco contrario. Al frente de la caballería, condujo él mismo una avanzada sobre el cerco que rodeaba la ciudad. La táctica fue exitosa; columnas de infantes al mando de Carlos Forest, Francisco Pico y José Superí rompieron la línea enemiga y avanzaron sobre las calles salteñas, cerrando la retirada al centro y ala opuesta de los realistas.

El retroceso de los realistas se vio dificultado por el mismo corral que habían erigido como fortificación; finalmente, se congregaron en la Plaza Mayor de la ciudad, donde Tristán decidió finalmente rendirse, mandando tocar las campanas de la iglesia de La Merced. Un enviado a parlamentar negoció con Belgrano que al día siguiente los soldados abandonarían la ciudad en marcha, con honores de guerra, y depondrían las armas; Belgrano garantizaba su integridad y libertad a cambio del juramento de no empuñar nuevamente las armas contra los patriotas, un gesto inusual que ganó para su causa a no pocos de los combatientes enemigos. El mismo Tristán eventualmente tomaría el bando independentista en Bolivia. Los prisioneros tomados antes de rendición serían liberados a cambio de los hombres que Goyeneche retenía en el Alto Perú.

Parte de Guerra del Gral Belgrano sobre la capitulación del Gral Pío Tristán. Museo Histórico del Norte. Salta.Los 2.786 hombres que quedaban con Tristán se rindieron al día siguiente, entregando más de 2.000 fusiles, espadas, pistolas, carabinas, 10 cañones y todo el parque de guerra. La generosidad de Belgrano, que abrazó a Tristán y lo dispensó de entregar sus símbolos de mando —los unía una estrecha amistad personal; habían sido condiscípulos en Salamanca, convivido en Madrid y amado allí a la misma mujer —, atraería sorpresa en Buenos Aires, pero la resonante victoria silenció las críticas y le granjeó un premio de 40.000 pesos dispuesto por la Asamblea. Belgrano declinaría recibirlo, disponiendo que el dinero se destinara a crear escuelas en Tucumán, Salta, Jujuy y Tarija.
El ejército de Belgrano continuaría camino hacia el norte, para hacer frente a las fuerzas de Joaquín de la Pezuela. Dos derrotas sucesivas, en Vilcapugio y Ayohuma, pondrían fin a la primera campaña del Ejército del Norte.
 

Batalla de San Marcial, en España

1813 - Tras imponerse en este enfrentamiento el 31 de agosto las fuerzas españolas coaligadas con inglesas, lograrán expulsar del territorio a las fuerzas napoleónicas.

El ataque de las fuerzas napoleónicas a España se había iniciado desde Portugal en febrero de 1812, y tras un año y medio de duros enfrentamientos logran con este triunfo expulsar definitivamente de la península a los franceses.

Acabada la guerra volvió Fernando VII, quien al regresar no quiso jurar la Constitución liberal de Cádiz y persiguió con saña a los liberales. Con su ineptitud vino a oscurecer más aún un país empobrecido por la guerra y además con la rebelión de sus colonias.
Por entonces Napoleón deja pasar una gran oportunidad, ya que Austria le propuso en ventajosos términos la paz, pero el francés dudó y su retraso fue fatal. La batalla de Leipzig, que perderá en octubre, alienta a los austriacos a reconquistar Italia.  
 

Derrotan a Belgrano en Vilcapugio y Ayohuma

1813 - El general español Joaquín de la Pezuela, reemplazante de Goyeneche, atacó el 1º de octubre por sorpresa y con éxito el campamento patriota.

Confiado en su buena estrella Manuel Belgrano había avanzado por el altiplano de Bolivia, para liberar al pueblo altoperuano, el que apoyaba la causa revolucionaria. Por desgracia, la suerte militar no le fue propicia y cae vencido en Vilcapugio. A pesar del contraste consigue rehacer sus fuerzas e insiste, en la Pampa de Ayohuma.

1813 - Contraste de Belgrano en Ayohuma. No había transcurrido más de un mes y medio de la derrota de Vilcapugio y Belgrano sufre una nueva derrota el 14 de noviembre. La superioridad realista era significativa: 3000 españoles contra 2.500 patriotas y una enorme desproporción en piezas de artillería.

Los restos del ejército del Norte retrocedieron hacia el sur de Salta y enterado el gobierno de Buenos Aires, de los desgraciados hechos, dispondrá luego el reemplazo del general Manuel Belgrano por el general José de San Martín, a quien el Triunvirato lo envió al norte con un pequeño ejército de infantería y el cuerpo de Granaderos a Caballo. El ejército derrotado se termina reuniendo con las tropas de refuerzo en la posta de Yatasto.
 




Batalla de Salta




La fuerzas al mando del Gral. Manuel Belgrano combaten en Salta.



Los realistas se rinden en Salta


Manuel Belgrano

































Vilcapugio


Ayohuma