Corrientes y la historia nacional

 


Belgrano asume el Consulado

Belgrano asume el Consulado en Buenos Aires el día 2 de junio 1758. Estaba recién llegado al Río de la Plata, con su título de abogado y especializado en comercio. Todo un “superministro de economía” de la época.

Por este hecho se celebra el 2 de junio “el día del Contador Público Nacional”.

El Consulado era una poderosa institución que representaba a los comerciantes que controlaban buena parte del comercio colonial en América.

Manuel Belgrano perteneció a una familia de encumbrados comerciantes porteños, lo que le permitió estudiar en el Colegio Real San Carlos de Buenos Aires y luego trasladarse a España, donde cursó leyes en la Universidad de Salamanca. Pero no fue solamente en los claustros universitarios donde absorbió sus enormes conocimientos, sino intercambiando ideas con quienes en la práctica desarrollaban las teorías de la Revolución Francesa, “porque tuve la suerte de encontrar hombres amantes del bien público, que me manifestasen sus ideas y encontré en ellos, que tenían los ojos puestos en París, las ideas que se apoderaron de mí: libertad, igualdad, seguridad, propiedad”.

El consulado tenía funciones económicas y técnicas, que estaban vinculadas con el comercio y la producción agropecuaria. La misión específica de Belgrano era proteger y fomentar el comercio y procurar el mejoramiento de la agricultura.

Belgrano era un americano que debía defender los intereses de la Corona que mantenía un fuerte monopolio. No obstante logró equilibrar los intereses locales con los de la península apelando a las medidas liberadoras que la misma España no tuvo más remedio que admitir dado la pésima situación económica que provocaba el comerciar exclusivamente con el puerto de Cádiz.

Belgrano mejoró la exportación elevando previamente la calidad de la producción agropecuaria, a la que le incorporó tecnología e inversiones. Se oponía a la tala indiscriminada y recomendaba la reposición de cada árbol cortado. Alentó la escuela pública y gratuita fomentando la creación de escuelas de náuticas, comercio, dibujo y de hilados de lana y algodón.

El consulado estuvo desde su nacimiento sometido a una fuerte disputa interna entre los grupos de intelectuales ilustrados, partidarios del libre comercio, y los comerciantes vinculados a la ruta de Cádiz, que se beneficiaban con el monopolio. Buenos Aires tenía por entonces 35.000 habitantes.


San Martín - Batalla de Albuera

San Martín combate a las órdenes del general Beresford en la batalla de Albuera.

Conoce a Lord Macduff, noble escocés, que lo introduce a las logias secretas que complotaban por la independencia de América del Sur. Por su intermedio obtuvo un pasaporte para viajar a Inglaterra, donde se encontró en 1811 con compatriotas de América española: Alvear, Zapiola, Andrés Bello, Tomás Guido, entre otros. Todos formaban parte de una logia que había fundado el "Precursor" Miranda, quien junto con Bolívar ya luchaba en América por la independencia de Venezuela.


Influencia de las revoluciones en América del Sur

España e Inglaterra mantuvieron durante la coexistencia de sus respec- tivos dominios en América relaciones oscilantes pese a los numerosos acuerdos firmados entre ambas naciones, con el aparente propósito de preservar un supuesto equilibrio. No obstante ello, posteriormente Inglaterra alentó diversas acciones tendientes a expandir sus territorios americanos a expensas de España.

La independencia estadounidense fue el primer llamado anunciando la total emancipación americana de los que sonarían sucesivamente en el resto del continente. La gesta estadounidense, inspirada originariamente en una cuestión de impuestos aparentemente trivial, implicó, en los hechos, una rotunda afirmación de autogobierno americano llamada a tener proyecciones institucionales en Hispanoamérica.

Tanto al norte como al sur del continente americano la emancipación no fue el resultado de circunstancias fortuitas. Existía ya, en ambas latitudes, un ambiente político y un subsuelo ideológico predispuesto a la independencia.

Pese a provenir de idiosincrasias disímiles, tanto en el norte como en el sur, estaban ya cultivados en la conciencia de la gente principios políticos idénticos, como por ejemplo, el reconocimiento de la existencia frente al Estado de derechos individuales (entre ellos el derecho de resistencia a la opresión).

Cuando en 1783 se celebra el tratado de Versalles, el que puso fin a la guerra entre España y Francia contra Inglaterra, se consideró allí la independencia de los Estados Unidos como un hecho irreversible y los políticos de mayor agudeza percibían que el dominio de España sobre las provincias de ultramar se resquebrajaban en forma inevitable.

Es que la independencia que España, por odio a Inglaterra, contribuía a afianzar en las 13 Colonias norteamericanas, terminó resultando un “boomerang” que preparó los espíritus de los hispanoamericanos para encarar la lucha por su emancipación.

La mayor influencia de la Revolución Francesa en América latina por sobre los valores de la Revolución Americana, explica nuestra tendencia a supeditar los derechos individuales al interés de la mayoría”. Guillermo Yeatts- Atlas


Revolución americana

Es el primer ejemplo en el siglo XVIII de una revolución triunfante, lo que le confiere gran importancia para la historia de las idea políticas. Con ella comienza el constitucionalismo moderno o clásico que adquiere luego difusión universal. A partir de esta revolución se puede hablar del ocaso del absolutismo.

Aportes de esta revolución: con respecto a lo intelectual la influencia de los pensadores como Locke, Montesquieu, Rosseau, Harrington, etc., tuvo gravitación en la América septentrional.

También el aporte religioso fue muy importante. Las primeras migraciones puritanas, exiliadas de Inglaterra como consecuencia de la política religiosa de Jacobo I, se radican en América del norte a comienzos del siglo XVII (1620).

Muchos hombres, en su mayoría padres peregrinos, llegaron de Inglaterra a Plymounth para realizar el pacto de Mayflower. Colonos e inmigrantes, protestantes y católicos irlandeses, terratenientes, comerciantes y campesinos, fueron dando origen a las colonias inglesas de la América del norte, que en trece estados reúnen dos millones de habitantes al concluir la guerra de los siete años entre Francia e Inglaterra. Las colonias se gobernaban mediante sus propias instituciones en un régimen de libertad y democracia, mantenían entre sí relaciones comerciales y acusaban índices de prosperidad.

Los impuestos con que el rey Carlos III quiso hacer participar a los súbditos norteamericanos en las cargas de la guerra de Inglaterra, dieron pie para que las colonias reaccionaran y lucharan para la emancipación.

La independencia: Los rebeldes deciden declarar la independencia y la proclaman en el Congreso de Filadelfia, el 4 de julio de 1776. La lucha dura muchos años hasta que llega la paz de Versalles en 1783; y es aquí cuando Inglaterra reconoce la independencia.

Unos años después, precisamente en 1787, Estados Unidos de Norteamérica se convierte en el primer estado federal creando la primera constitución y teniendo una forma de gobierno republicana presidencialita y con una forma de estado democrático y federal.
La cuna de la filosofía de la libertad surge de Francia, pero la cuna del derecho de la libertad surge en los Estados Unidos.

La declaración de derechos de Virginia enuncia que todos los hombres son por naturaleza igualmente libres. De allí distinguimos diez principios y creencias de onda repercusión en la historia política:

Federalismo: como forma de estado que reúne a varios estados miembros en un solo estado federal, haciendo de este una unión indestructible de partes también indestructibles.

Alexis de Tocqueville (1805-1859) es un francés que viaja a América del norte y escribe un libro titulado “la democracia en América”. Analiza el presente y el futuro de los Estados Unidos. Advierte una universalización de la revolución en todo el mundo cristiano. Elogia la igualdad y la libertad. Aclara que la democracia va a deparar a los hombres una felicidad mayor. Destaca la profunda fe en el cristianismo, subraya la igualdad social, la igualdad política, las instituciones municipales, las asociaciones libres y el gobierno del pueblo, concluyendo su obra con una profecía: anticipa las dos potencias del mundo, Estados Unidos y Rusia.

En suma, por su ideología y su praxis la revolución americana es más importante que la revolución francesa, porque la estadounidense no incurrió en excesos, no desató persecuciones, no reemplazo absolutismos, el curso político subsiguiente no fue inestable como el francés y felizmente no tuvo un Napoleón que se adueñara del poder con sueños imperiales.


Revolución Francesa

Se produce la Revolución Francesa con la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789, lo que significó el tránsito de la sociedad estamental, heredada del feudalismo, a la sociedad capitalista basada en una economía de mercado.

La burguesía, consciente de su papel preponderante en la vida económica, desplazó del poder a la aristocracia y a la monarquía absoluta. Marcó el fin de la Edad Moderna y el comienzo de la Edad Contemporánea. La independencia de los EE.UU. y la revolución industrial, iniciada en Gran Bretaña, son los otros dos grandes procesos que señalan esta transición histórica.

La sociedad francesa estaba dividida en tres estamentos: 1) el clero; 2) la nobleza y 3) el resto de la población (integrado por grandes comerciantes, banqueros, productores, hasta los campesinos más pequeños).

Estos últimos, cada vez más instruidos, recibieron el pensamiento de Montesquieu y Jea-Jacques Rousseau, y pretendían un cambio en la estructura social. Por un lado los burgueses querían reducir los privilegios aristocráticos sobre la propiedad y por el otro las clases populares estaban en contra de la suba de los precios y los excesivos tributos y diezmos.

Es que por entonces, el reino pasaba por una grave crisis financiera por haber apoyado tanto a la independencia de los EE.UU, constituyéndose así, la economía, en el disparador de los sucesos. Los ministros de Luis XVI intentaron modificar el sistema de impuestos.


Caen tres ministros de economía

Necker pretendió extender el pago de tributos a las clases privilegiadas y fue destituido; a su sucesor Calonne le pasó lo mismo; y el nuevo Ministro Brienne insistió con los impuestos y el Consejo de Notables decidió convocar a los Estados Generales (Asamblea de los tres estamentos), la que no se reunía desde hacía un siglo. Luis XVI se vio obligado a convocar a los Estados Generales (integrado por los tres estamentos) para el 5 de mayo de 1789.

La nobleza pretendía convertirse en la fuerza política de mayor poder de Francia y controlar a los demás estamentos. Pero la nobleza y el clero (que pretendían se vote por estamento y no nominalmente, cosa de ganar 2 a 1) no se pudieron imponer al creciente "tercer estamento", que si bien antes se unió a la nobleza contra Luis XVI, hoy sus integrantes son adversarios acérrimos de los sectores más elevados y dueños de los mayores privilegios.

El tercer Estado convierte la convocatoria en una Asamblea Nacional, que es el actual Congreso de Francia, y esto se constituyó en el primer acto de la revolución.

Se reunieron los Estados Generales en Versalles y el tercer estamento instó a que se vote por individuo y no por Estado, a lo que se opuso el clero y la nobleza. El 20 de junio se reunieron los representantes del pueblo en la sala del Juego de Pelotas y el 9 de julio formaron una Asamblea Constituyente.

Allí nace la revolución y cambia la historia de Francia y el mundo. El Rey concentró fuerzas militares cerca de Versalles y quiso disolver la Asamblea. En París burgueses y obreros hicieron acopio de armas y el 14 de julio tomaron la prisión de la Bastilla, símbolo de la opresión política del antiguo régimen.

Se declara el 26 de agosto de 1789 en Francia los Derechos del Hombre y el Ciudadano. Libertad, igualdad y fraternidad fueron las consignas de la revolución francesa. Tras este acontecimiento se comienza a debatir entre conceder la dirección del Estado al rey o bien destituirlo y optar por una forma republicana de gobierno. Ante esta situación, Luis XVI huyó a Metz y tras ser detenido, el 20 de junio de 1791, fue conducido a París. Estos sucesos dividieron la Asamblea en dos facciones opuestas: la de los girondinos (republicanos) y monárquicos moderados por un lado, y la de los jacobinos (ala radical de la revolución) por el otro.

La Asamblea proclamó el 3 de septiembre de 1791 la nueva Constitución de Francia, en la que se recogían los postulados clásicos del liberalismo. División de poderes, limitación del poder monárquico y la propiedad, definida como derecho fundamental e inviolable. Tras la promulgación de la Constitución se disolvió la Asamblea Constituyente y se convocó a elecciones para elegir la Asamblea Legislativa, la que se reunió por primera vez en octubre de 1791. Napoleón, con 20 años, se unió al sector más extremista, el de los jacobinos y fue elegido teniente de la creada guardia nacional, iniciándose así una historia sobradamente contada.

El temor al “contagio revolucionario” llevó a España a cerrar los Pirineos a las nuevas ideas, y la política ilustrada dio marcha atrás. El temor a la revolución no sólo preocupó a España, sino a toda Europa, ya que temían que se expandieran las ideas revolucionarias.
En tanto Luis XVI deseaba que estallara la guerra para volver a la situación anterior a la revolución francesa.


Fundación de Esquina

El 10 de febrero de 1806, tras diversos estudios realizados en la actualidad por el Concejo Deliberante, quedó fijada esta fecha como fundación, aunque el vecindario comenzó a formarse casi 30 años antes, cuando el propietario de esas tierras y "maestro de posta" don Benito Lamela, invitó a los pobladores de la zona a nuclearse alrededor de la posta el 8 de noviembre de 1872.

Belgrano Cónsul del Río de la Plata


José Francisco de San Martín




















Jhon Locke

George Washington

















Jea-Jacques Rousseau




Revolución en París, Francia




Revolución francesa, la guillotina




 

 

 

 

 

 

 


Ramón García - fundador de la Escuela Popular Mixta de Esquina, la que lleva el nombre del educacionista J. Alfredo Ferreyra. Un notable esquinense nacido en Guayquiraró