Fundación de Curuzú Cuatiá

 



orría el año 1810... y un día 16 de noviembre Manuel Belgrano funda formalmente el pueblo, quien en nombre de la Junta Grande resuelve a la vez una controversia que mantenía el Cabildo de Corrientes con el de Yapeyú por la jurisdicción del territorio que ocupaba el asentamiento. Belgrano paso por este lugar en su marcha hacia el Paraguay, hacia donde iba en busca de adhesión a la causa de Mayo.

El departamento de Curuzú Cuatiá está situado en el sur de la provincia de Corrientes, encerrado entre los ríos Miriñay y Mocoretá, al Este,; Corriente al Noroeste; Arroyos Villanueva, Aguaí y Yaguarí, al Noroeste; y Arroyos Tuna, Basualdo, Barrancas y el río Guayquiraró, al Sur. Algunos de los arroyos que recorren el departamento son: Pindó, María Grande, Pelado, Osamenta, Curuzú Cuatiá, Castillo, San Gerónimo, Pago Largo, Tunas, Villanueva, Barrancas, Basualdo, Aguaí y otros menores. Esta a 120 metros sobre el nivel del mar.

Estas tierras eran conocidas desde tiempo muy lejano por los guaraníes, quienes le dieron el nombre de Curuzú Cuatiá. Habían sentado allí sus reales varias tribus errantes: Mepenes, Mocohetá, Guayquirarog, Arubaí y Caingang, pertenecientes, casi todas ellas, a la gran raza Guaraní.

Eran tribus errantes, con características similares en su organización social, familiar, religiosa, y en sus hábitos alimenticios. Presentaban interesantes particularidades en el vestido, la vivienda y los adornos.

Los indígenas no se adaptaron a la llegada del español y sostuvieron violentas luchas contra el invasor, pero finalmente, a mediados del siglo XVII, el Cabildo de Corrientes decidió poner freno a esta situación y organizó expediciones armadas. Ante una serie de violentos ataques de los españoles, y luego de ser derrotados, los indígenas sobrevivientes emigraron a Misiones.

Una vez que estas tierras quedaron libres del peligro que representaban las tribus, los españoles comenzaron a asentarse en ellas.

Existía en estas tierras una cruz grande con letras, que el tiempo y las quemazones habían borrado, aunque en 1781 aún había vestigios; desde aquí, pues (decía el escrito) acordaron los de Corrientes con los de Yapeyú hacer un cordón con nueve algarrobos, dichos árboles servirían de líneas divisorias a ambas pertenencias.

El conflicto con Yapeyú surgió primero a partir del asentamiento de estancias y se agravó más aún cuando poco después, a fines del siglo XVIII, se produce la autorización del Cabildo de Corrientes a don Tomás del Castillo para levantar una Capilla en el lugar que nucleaba a los pobladores; y en 1793 se encrespan más las relaciones cuando el Virrey Marques de Avilés y Fierro autoriza al Juez Comisionado don José Sambrana la fundación de un poblado alrededor de la Capilla. Y el poblado se organiza entonces alrededor de la Capilla, que era atendida periódicamente por los Párrocos de San Roque y de Santa Rita de Esquina, a la que afluían pobladores desde larga distancias.

Se funda el pueblo y se reparten tierras a 64 pobladores, proponiéndose como nombre para el asentamiento el de " Avilés y Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatía".

Yapeyú inicio sus reclamos, entonces el Virrey le otorgó la jurisdicción del Pueblo y por una disposición del 18 de julio de 1.800, se fija una línea imaginaria que divide la región en dos: de las nacientes del Gualeguay hasta las puertas del Paiubre, y desde allí hasta el Iberá.

La decadencia de las Misiones era notoria y los pobladores de Curuzú Cuatiá y el mismo Cabildo no abandonaron la esperanza de reintegrarlo a la jurisdicción de Corrientes.

El problema lo soluciono finalmente el Vocal de la Junta de Mayo, Don Manuel Belgrano, quien creó oficialmente el 16 de Noviembre de 1810, el pueblo de "Nuestra Señora Del Pilar de CURUZÚ CUATIÁ", señalándole una extensa jurisdicción que alcanzaba por el Este las costas del Mariñay. El Cabildo de Corrientes quedaba a cargo del nuevo pueblo.

Belgrano había salido de Buenos Aires con un modesto ejército de 200 hombres el 26 de septiembre de 1810, pasó por San Nicolás donde sumó 357 hombres y el 1º de octubre llega a Santa Fe, donde permaneció varios días. Allí compró telas de color amarillo, rojo y azul para confeccionar la bandera para su ejército. Cruzó el río y llegó a Paraná el 9 de octubre, de donde salió el 2 de noviembre arribando a Curuzú Cuatiá el día 7 en horas de la tarde.

La Bandera de Curuzú Cuatiá: Belgrano hace confeccionar la bandera tricolor, similar a la que plantó Francisco Miranda en Venezuela en 1807, y a la de la Gran Colombia que soñara Bolivar. La confeccionan mujeres del poblado y la bendice en la capilla el mismo 16 de noviembre cumpliendo lo que entendía era imperioso, que el ejército tuviera su propia bandera. En base a estos antecedentes, el doctor René Borderes auspicia ante concejales locales en 1994, que el municipio la instituya como emblema local, y así el concejal doctor Horacio Julio Rodríguez promueve el proyecto de ordenanza respectivo.

Manuel Belgrano y su ejército, después de fundar Curuzú Cuatiá, cuya acta fue escrita por su secretario Coronel Ignacio Warnes, permaneció en el pueblo hasta el 18 de noviembre, día en que continuó su marcha cumpliendo con su misión. Si bien fracasó su expedición al Paraguay en el terreno militar, la acción diplomática desarrollada dio sus frutos posteriormente.

La Iglesia había sido construida por los vecinos en 1799 y sirvió de refugio espiritual hasta 1873, cuando un voraz incendio la transformó en cenizas. Su ubicación era en la actual esquina de Castillo y Juan Pujol. La actual en su nuevo emplazamiento fue inaugurada el 12 de octubre de 1890 y su construcción estuvo dirigida por el señor Francisco Baquer, en un terreno donado por Antonio Llopart. En ella se venera la pequeña y muy añosa imagen de Nuestra Señora del Pilar. Su torre posee 5 campanas y una de ellas es del año 1865 traída de las misiones de Yapeyú.

Otro templo importante es el de San Juan Bosco, donado por la familia Perrazo y consagrado el 14 de agosto de 1943. En tanto, la Capilla Santa Teresita de las Hermanas Carmelitas fue inaugurada el 3 de octubre de 1947.

Por el año 1814 las mejores casas eran las de las familias Casco y Mendoza, donde solían alojarse los curas que venían de San Roque a dar misa. Ese año Artigas abandona el sitio de Montevideo y en enero se presenta una columna de su ejército comandada por su lugarteniente Blas Basualdo tomando Curuzú Cuatiá. De ahí en más Corrientes pasó a la órbita del Protectorado de Artigas, recibiendo los curuzucuateños comandante militar José Gabriel Casco, capitán Antonio Sosa y comandante Bedoya de parte del Cabildo de Corrientes las explicaciones del caso.

Genaro Perugorría, quien había integrado el ejército de Artigas en el sitio de Montevideo, llega a Curuzú Cuatiá el 15 de mayo en viaje a la capital provincial, a donde se dirigía a cumplir con una misión encomendada por Artigas, con quien se enfrenta más tarde costándole la vida en un trágico final; lo fusilan el 17 de enero de 1815.

En 1817 a raíz del peligro que representaban las incursiones portuguesas en la costa del Uruguay, el Cabildo de Corrientes decidió que se congregaran las milicias en Curuzú Cuatiá a las órdenes del Comandante Manuel Antonio Ledesma.

En 1825 la población era de 4.000 habitantes y el gobierno de Pedro Ferré, quien se encontraba en Curuzú Cuatiá al frente de su cuartel en defensa del peligro brasileño, funda la primer Escuela el 7 de febrero. La guarnición de Curuzú Cuatiá estaba bajo las órdenes del coronel José López (a) López Chico (indio de raza y brasilero de nacimiento), quien luchó y peleó como un correntino más.

Por entonces llega al pueblo con 22 años Genaro Berón de Astrada y sus granaderos a proteger la zona de los ataques de algunos indios rebeldes. El 10 de agosto de 1830 Joaquín Madariaga fue designado al frente de la Comisaría de Guerra.

El 8 de junio 1833 la Viceparroquia de Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá, que dependía de la de San Roque, fue elevada a la categoría de Parroquia.

En 1836 vuelve Berón de Astrada a Curuzú Cuatiá y se hace cargo de la Jefatura del Regimiento de Granaderos a Caballo con la misión de seguir controlando la frontera del Uruguay. El 2 de diciembre de 1837, pese a los denodados intentos realizados por el médico Amado Bonpland, traído especialmente en carreta desde su finca de Santa Ana (hoy Bonpalnd), muere en Curuzú Cuatiá el gobernador Rafael Atienza. Por unanimidad fue nombrado el 14 de enero de 1838 gobernador de Corrientes el coronel Genáro Berón de Astrada, quien asumió el día 21.

De ahí en más, esta ciudad es escenario de históricos acontecimientos: Pago Largo el 31 de marzo de 1839, y tras este desastre el general Juan Lavalle que llega el 18 de octubre de ese año y es recibido con alborozo por los habitantes de la Villa y en ella lo esperaba el gobernador de Corrientes Brigadier Pedro Ferré, quien lo designa General en Jefe del 2º Ejército Libertador.

Siempre Curuzú Cuatiá lugar de tránsito de triunfadores y derrotados. Su población vio mil y un acontecimiento de luchas por la libertad y la organización nacional. Dio cientos de soldados, como otros tantos pueblos de Corrientes, a las causas más nobles que abrazó la provincia.

El 9 de octubre de 1852 es elevada al rango de Villa.

Llegó Caseros con el triunfo sobre Rosas y todo hacía suponer que las luchas concluirían, pero no fue tan así. De tanto en tanto los acontecimientos políticos continuaban sacudiendo al pueblo.


El 29 de julio de 1862 los coroneles liberales Valerio Insaurralde y Basilio Acuña, se levantan en armas desde Curuzú Cuatiá disconformes por la designación que su correligionario, el gobernador José Pampín, efectuó en la persona del Coronel Nicanor Cáceres, al ponerlo al frente de la Comandancia Militar del sur de la provincia. Esta decisión del gobernador disgustó profundamente a sus correligionarios curuzucuateños dada las características personales del singular personaje en cuestión. Nicanor Cáceres no era liberal, por el contrario, sus mayores amigos los tenía en el bando "federal" y en particular lo era el entrerriano Urquiza, en virtud que su bastión lo tenía en su estancia El Paraiso, de 40 mil hectáreas, ubicada en el departamento de Curuzú Cuatiá. Esta situación se dirime en el Combate de Curuzú Cuatiá, el 6 de agosto de 1862, en lo que hoy es el Parque Mitre, donde al enfrentarse los sectores en pugna, las fuerzas de Cáceres derrotan a los sublevados dando muerte al coronel Basilio Acuña, un distinguido curuzucuateño y heroico militar que combatió en Pago Largo, Caá Guazú, Vences y Caseros, entre otras memorables batallas.


Luego, en 1854 y en 1855, es Nicanor Cáceres, con sus intentos de destituir al gobernador Juan Pujol, quien provoca las dos primeras intervenciones federales a la provincia.


Cuando llega la triste guerra contra el Paraguay, vuelven los hombres de Curuzú Cuatiá a estar presente y en particular Nicanor Cáceres, quien cumple una tarea descollante en la contienda.


En 1871 vuelve a ser escenario de combates cuando se levanta López Jordán en Entre Ríos contra el gobierno de Sarmiento. Ese año llega a Curuzú Cuatiá José Hernández, el autor del Martín Fierro, quien por haber estado años atrás cumpliendo funciones en el gobierno correntino del federal Evaristo López, el caudillo entrerriano López Jordán pensó que sus servicios serían útiles para dar vuelta la opinión de las autoridades del momento. Llegaba tarde el ilustre federal argentino, el l 24 de enero el coronel Valerio Insaurralde derrota a una columna de López Jordán en 7 Árboles, cercanías de Curuzú Cuatiá y el coronel Santiago Baibiene ya tenía todo listo para darle una feroz derrota en la Laguna de Ñaembé, cerca de Goya.


A Baibiene lo sucede Agustín Pedro Justo en el gobierno, eso desagrada a muchos liberales que, levantándose en armas desde Curuzú Cuatiá, comandados por Valerio Insaurralde, suman a cientos de correntinos que terminan peleando contra las fuerzas oficiales en la encarnizada batalla del Tabaco el 4 de marzo de 1872, donde muere lanceado el ilustre hijo de este pueblo José Vicente Gómez, padre de José Rafael Gómez, quien sería intendente del pueblo primero, diputado nacional después, y gobernador de Corrientes en 1901. José Rafael Gómez fue el primer médico diplomado de Curuzú Cuatiá y padre de Mariano Gómez, otro ilustre político correntino.
En el año 1873 con Rafael Perrazo comienzan a llegar los inmigrantes a Curuzú Cuatiá, quien se casó con Victorina Rivara, hija de otro matrimonio Genovés, con cuyo suegro instaló un primer gran negocio de Ramos Generales. Otro que llegó por entonces fue Antonio Bobbio, nacido en Chiavari, Italia, a quien lo siguió Luis Bobbio que fue recibido en la casa de la familia italiana de don Luiggi Furnus. Siguieron los arribos con los franceses Pedro y German Borderes. En 1869, muy joven llegó al pueblo don Ernesto Riolfi, nacido en Gubbio, Italia, quien contrajo enlace en esta tierra con María Grossi, hija de don Luis Grossi. La colonia italiana ya era fuerte en Curuzú Cuatiá y nace el 2 de enero de 1876 la “Sociedad Italiana e Benebolenza”, y se suman otros como Barozzi, Pozzi, Nicolini, Macedra,, Castello, Prato, entre tantos. Inaugura su edificio el 20 de septiembre de 1903.


En 1888 es declarada Villa y se inaugura el Palacio Municipal. El mismo año, con similar aspecto arquitectónico, se inaugura el imponente edificio del Club Social, fundado por José Rafael Gómez el 25 de mayo de ese año. Obras del ingeniero italiano Juan Col.


El 8 de diciembre de 1901 se funda el Tiro Federal y en 1909 se funda el Club Atlético General Belgrano. Los primeros 10 teléfonos funcionan en 1904. El notable poeta Belisario Roldán estuvo en 1910, al cumplirse el centenario de su fundación. En 1911 llega la luz eléctrica y en 1912 Antonio Bobbio inaugura su Teatro Colón. El 25 de octubre de 1914 se inaugura la Biblioteca Popular Rivadavia.


También nace la Sociedad Española con Tomás Gil, José Iturriaga, Miguel Arriaga, Manuel Aspiazu,, Martín J. Garín, Aldaz, Zorribes, Marticorena, Iriarte, Beláustegui, Guenaga, Elizondo, Errecart, Ordenavía, Ezcurra,entre otros precursores de la entidad. Inaugura su edificio en agosto de 1914. Nace el periódico Cultura, el 9 de julio de 1917, de la mano de don Benerildo Grebe y por muchos años dirigido por su hijo Raúl Grebe.


Otros vecinos contribuyeron a su progreso como ser: los intendentes Nemesio Furnus, Francisco Podestá, Luis Barberán, Onías Gauna, Luis Bobbio, Mateo Bruno, Pedro Ezcurra, José Antonio Garín, Tomás Luis Pozzi, Roberto Loureiro, Fernando Irastorza, Anibal Riolfi, José Francisco Candia, René Borderes, Pedro Sorribes, Abel Grela entre otros y familias como: Saloj, Chiappe, Fuch, Verde, Oyuela, Crispo, Zualet, Lidueña, Foutel, Di Tella, Carlevaro, Boccadoro, Pozzi, Passetto, Villar, Sanchez Avalos, Tripaldi, etc.


El Banco Nación inaugura su edificio el 12 de diciembre de 1916. En tanto la Sociedad Sportiva nace en 1917 y el club San Martín se funda el 18 de enero de 1918.


El Club San Lorenzo nace el 16 de junio de 1925, el club Barracas el 1º de abril de 1930; el Club Huracán el 24 de marzo de 1935 y los clubes Atenas y Esparta en 1946.


La Escuela Industrial de la Nación fue creada por ley del 28 de marzo de 1924. El Colegio Nacional “Manuel Belgrano” se funda el 4 de agosto de 1936, y su Escuela de Comercio Anexa el 11 de septiembre de 1946. La Escuela Profesional de Mujeres se crea el 8 de abril de 1954.


En tanto los establecimientos primarios: Originariamente daban clase en el pueblo maestras particulares como Antonio Vásquez. “Misia Antoñita”; las hermanas Cella. Finalmente se funda la primer gran escuela, “La Escuela Belgrano” el 3 de junio de 1894, bajo la dirección de Maximio Victoria, la que inaugura su edificio el 15 de diciembre de 1897. El segundo director fue el prestigioso educador Francisco Podestá, quien llegó de Concordia para quedarse por mucho tiempo y ser además, uno de sus progresistas intendentes.


Luego llegaron otros establecimientos: La Escuela Provincia de Tucumán en el barrio centenario el 19 de julio de 1909; en tanto la Escuela Sarmiento se crea el 26 de abril de 1918; la Escuela Alberdi el 23 de abril de 1918; la Escuela Nocturna para adultos “José Nicolás Papaleo” el día 4 de agosto de 1945 y también los Colegios San Rafael, Carmelitas y Mamá Margarita.


El Sargento José Eduardo Romero, curuzucuateño, acompañando a Eduardo Nwebery, hermano de Jorge, se pierden en el globo “El Pampero” en el cielo de Buenos Aires el 17 de octubre de 1908. Faltó a la cita el acompañante previsto; Owel, y el sargento que estaba destinado en el Palomar, ofreció espontáneamente su compañía. El único vestigio fue el regreso de una de las palomas.


El 12 de julio de 1890 llega el primer tren a Curuzú Cuatiá, y en su flamante Estación baja el gobernador de la provincia doctor Juan Esteban Martínez, inaugurando, con autorización dictada el 18 de junio de ese año por el M.O.P.N., el tramo que unía esta ciudad con la de Monte Caseros.


Autonomía Municipal: El 7 de febrero de 1919 la Legislatura de Corrientes reconoció la autonomía municipal de Curuzú Cuatiá, aunque recién en 1921, el intendente electo Celestino Pozzi es aceptado en calidad de tal por el Senado Provincial..

 

El Gral. Manuel Belgrano, fundador de Curuzú Cuatiá.


Portal de ingreso a la ciudad de Curuzú Cuatiá.


Estatua en homenaje a la héroes de Malvinas.


Parque Mitre y paseo de Las Colectividades de Curuzú Cuatiá.


Plaza Gral. San Martín.


Plaza Gral. Manuel Belgrano, en homenaje al fundador de la ciudad.


Parque municipal Mitá Rorí.


Construcción de la usina termoeléctrica de Curuzú Cuatiá.


Capilla del Colegio Salesiano de Curuzú Cuatiá.


 


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