orría el año 1604... y el Teniente Gobernador de Corrientes Gonzalo de Dorrego, hacía públicas las instrucciones del Gobierno del Río de la Plata, ejercido por Hernandarias, relativas a la conducta de los encomenderos para con los indios, la que debía de ser generosa y cristiana. Los encomenderos que explotaban a los aborígenes sufrían así un duro golpe.

Guaraníes

orría el año 1824... y se disolvía el Cabildo en Corrientes y por lo tanto cesaba en sus funciones. Ocurría conforme a lo dispuesto en la segunda Constitución correntina sancionada el 15 de septiembre del año anterior, 1824.

Las atribuciones de gobierno doméstico o municipal que tenía el Cabildo pasan al gobernador y las de carácter judicial o de resolución de los conflictos de derecho, a un Poder Judicial el que fue por primera instituido orgánicamente. Estos estaban a cargo de Jueces de Paz, Alcaldes de Primera Instancia, Alcalde Mayor y un Tribunal de tercera instancia para los juicios civiles de consideración cuando el monto fuera elevado.

Cabildo de Corrientes

orría el año 1869... y Asunción es ocupada por los aliados. Entraron sin resistencia a la ciudad capital del Paraguay, la que estaba prácticamente desierta. La guerra de la Triple Alianza estaba llegando a su fin después de casi cuatro largos y sangrientos años de lucha.
La mayoría de la población se había marchado tras los efectivos de Francisco Solano López cuando su repliegue a través del Chaco una vez evacuada la fortaleza de Humaitá.
Solano López tuvo suerte porque el marqués brasileño Caxias consideró que ocupando la capital en vez de prenderlo daba por terminada la guerra. López logró rejuntar un ejército de 12.000 almas que en realidad eran viejos, niños y mujeres entre Azcurra y Caacupé. Al Brasil le irritó esa cuasi milagrosa supervivencia del tirano paraguayo y decidió continuar la guerra ya sin cuartel. Los argentinos y uruguayos consideraron que ocupando Asunción la guerra se acabó para ellos, dejaron unos regimientos en el lugar y se marcharon de regreso a sus países.

Casa de la Independencia

Nuevo gobierno en el Paraguay. Casi en el final de la guerra, el 21 de junio de 1868, una pequeña junta reunida en Asunción designa un Triunvirato de Gobierno, el que lo integran con Cirilo Rivarola, Carlos Loaizaga y José Díaz de Bedoya.
Los nuevos gobernantes son ex militantes de la exigua Legión paraguaya que se formó en Buenos Aires durante el mandato de Mitre

Casa de la Independencia
Guerra de la Triple Alianza

orría el año 1872... y el Coronel Valerio Insaurralde iniciaba desde Curuzú Cuatiá una revolución que culminó con la caída del gobernador Agustín Pedro Justo, padre de quien con el mismo nombre fuera presidente de la República en el año 1932.

Valerio Insaurralde

Valerio Insaurralde tenía un gran prestigio en los departamentos del Uruguay y se declara en rebelión y desconoce al gobierno del doctor Justo, quien a los dos días decreta la movilización de la guardia nacional de la provincia.

Aunque la comandancia oficial del grupo revolucionario recaerá en el coronel Raymundo Fernández Reguera, será el famoso Coronel Desiderio Sosa quien se pondrá al frente de los revolucionarios en toda la provincia, en tanto, el coronel Santiago Baibiene fue colocado, por el gobernador Justo al mando de las fuerzas gubernamentales.

El 9 de enero ya estaba detenido el doctor Justo y toda la provincia levantada en armas. El 12 de ese mes Desiderio Sosa organizará por decreto un Triunvirato que lo integrará con Gregorio Pampín (liberal), Tomás Vedoya (federal) y Emilio Díaz (liberal).

Esta revolución concluyó en la Batalla del Tabaco (departamento de Empedrado) el 4 de marzo de 1872, cuando las fuerzas gubernamentales se rindieron ante las revolucionarias.

Este acontecimiento, tuvo como triunfadores al “fusionismo”, integrado por sectores liberales y federales, los que consagraron posteriormente la fórmula Miguel Victorio Gelabert- Wenceslao F. Cabral.

Todo comenzó cuando sectores del propio partido gobernante, que no estuvieron de acuerdo con la candidatura a gobernador de Agustín Pedro Justo y de su vicegobernador el coronel Manuel J. Calvo, impuestos ambos por el último gobernador, que había sido el coronel Santiago Baibiene, quien tras obtener su resonante triunfo al frente de las tropas de la provincia en la batalla de Ñaembé, quedó constituido en el gran elector, y fue quien decidió las candidaturas de Justo y Calvo. Esto produjo el enojo de sus correligionarios liberales, quienes nunca admitieron una salida política en los términos que resultó.

A mediados del año 1871 el gobernador Baibiene designó al prestigioso doctor Juan Lagraña como Ministro de Gobierno, con el propósito de encolumnar a los sectores liberales detrás del proyecto gubernativo de la fórmula Justo y Calvo. Ni el prestigio de Lagraña alcanzó para calmar a sus correligionarios liberales, sobre todo a los amigos del coronel Sosa, quienes sostenían que el prestigioso coronel contaba con gran consenso en el interior de la provincia para ocupar el segundo término de la fórmula. Ellos fueron los primeros en reaccionar y como primera medida abrieron el periódico “La Fusión”, nombre que implicaba el acuerdo intimo de los ciudadanos contrarios al gobierno que había asumido el 25 de diciembre último.

El “fusionismo” contaba con la adhesión de nacionalistas y liberales que se alejaron disconforme del gobierno. La oposición no concurrió a las urnas el 16 de noviembre, pues descontaba que era un echo el triunfo de Santiago Baibiene y sus amigos liberales del círculo de Goya. Y así fue, en los pueblos del interior se levantaron severos piquetes frente a los templos y en la capital, como en todos los comicios, las urnas se pusieron junto a la Iglesia Matriz. Finalmente en la capital no se votó y en el interior, la oposición reunida en lugares estratégicos, con sus caudillos, hizo actos de protestas y algunos como Azcona en Mercedes, Maciel en San Luis, y Vallejos en San Cosme e Itatí, se declararon abiertamente contra las autoridades.

El Colegio Electoral se reunió el 13 de diciembre, y ni siquiera las candidaturas del coronel Fermín Alsina y del doctor Eusebio Torrent lograron acercar las partes en el liberalismo, definiéndose finalmente la consagración de la fórmula Justo-Calvo.

Justo asumió el 25 de diciembre de 1871 y designó ministro de gobierno a Juan Lagraña, de Hacienda a Valentín Virasoro, casado con una hermana de Baibiene, llevando a la Inspección General de Escuelas a Eudoro Díaz de Vivar, a la Jefatura de Policía a Julio Pessini, al cargo de Oficial Mayor a Plácido Martínez, en una palabra, a los hombres del estado mayor del baibienismo. Todos estos acontecimiento transformaron al “fusionismo” en una fuerza poderosa. Había, subyacentemente, una gran rivalidad militar entre Santiago Baibiene y Desiderio Sosa, ambos de reconocido prestigio, ganados en los campos de batalla.

El senador nacional y fundador del Partido Liberal Eusebio Torrent mantenía una prescindencia pública en la cuestión para no ahondar más las cuestiones internas que tenían dividido al liberalismo. Las cosas se precipitaron y un día como hoy, el 5 de enero de 1872, el coronel Valerio Insaurralde inicia desde Curuzú Cuatiá la revolución que culminará con la caída del gobernador Agustín Pedro Justo, padre de quien con el mismo nombre fue presidente de la República en el año 1932.

Valerio Inzaurralde

orría el año 1866... y Evaristo López se hace cargo del gobierno de Corrientes. La Provincia salía de meses de invasión paraguaya sobre su territorio y terminado el período del gobernador Lagraña, en reemplazo de la Legislatura, actuó una Junta Electoral afín al hombre fuerte del momento, Nicanor Cáceres, quien había recuperado la plaza de Corrientes ocupada desde el 13 de abril de ese año. Cáceres impone así a su amigo el federal Evaristo López.
Recién el 22 de octubre de 1865 la totalidad de las tropas paraguayas de ocupación abandonaron la ciudad de Corrientes. Si bien existía una sensación de alivio, la población estaba prácticamente sin autoridades y a la espera de las tropas de la Triple Alianza que venían avanzando desde el sur de la provincia. La ciudad se salvó milagrosamente del saqueo, por la mediación que llevó a cabo ante los jefes paraguayos el Comandante Caimi, capitán de la corbeta italiana "La Veloce".
El 28 de octubre de 1865 entró en la ciudad el General Nicanor Cáceres y el 3 de noviembre se instaló nuevamente en la ciudad de Corrientes el gobierno que presidía Manuel Ignacio Lagraña y que permanecía en San Roque desde el 13 de abril. La capital como el resto del territorio provincial estaba desquiciado por la guerra y había que empezar de nuevo la tarea de reconstrucción.
El período de Evaristo López había comenzado el 25 de diciembre y asumía recién en la fecha, 5 de enero de 1867. Dice el historiador Manuel Florencio Mantilla del nuevo gobernador: “era un paisano rustico, honrado y patriota consagrado al cuidado de sus intereses, nada más”. El mandatario era goyano, de antigua y prestigiosa familia y fueron sus ministros: Wenceslao Díaz Colodrero, Pedro Reyna, Fernando Arias, Juan Lagraña, Fidel Saenz Cavia, Desiderio Rosas y José Hernández (autor del Martín Fierro, militante del partido Federal y radicado por entonces en el Litoral).
Ante el rechazo del liberal José Pampín para ocupar la vicegobernación, cargo que se inauguraba a partir de la reforma constitucional, interinamente ocupó ese flamante sitial el presidente de la Legislatura, el médico José Ramón Vidal. La provincia recuperó parcialmente su vigor económico con el paso de los ejércitos aliados y la intensa actividad comercial que ello significó.
Liberales correntinos añientan la candidatura de Sarmiento para presidente. Eran jóvenes oficiales que rodeaban a Mitre en los Campamentos del Paraguay y de gran predicamento sobre el líder militar. entre otros el fundador del Partido Liberal de Corrientes, doctor Juan Eusebio Torrent (32 años), actuaba como Secretario del Jefe de todas las fuerzas de la Triple Alianza; Daniel Artaza (20 años) - tío futuro vicegobernador en 1893 –en cuyos brazos murió Dominguito Sarmiento en la batalla de Curupaytí-; Santiago Baibiene (27 años) y futuro gobernador en 1869, Desiderio Sosa (36 años), Plácido Martínez (23 años) y muchos más.
La oficialidad castrense resuelve postular como presidente al embajador argentino en Washington, Domingo Faustino Sarmiento. La iniciativa surge de charlas que mantenían en el campamento aliado de Tuyú Cué, en Paraguay, donde el coronel Lucio V. Mansilla escucha a los jóvenes correntinos y luego se constituye en vocero e instrumentador de la promoción del sanjuanino .
El único competidor serio que quedaba en el camino a la presidencia era Adolfo Alsina, pero éste finalmente consideró oportuno llegar a un acuerdo con sus sostenedores y de un gran acuerdo resultó la fórmula Sarmiento-Alsina. Los alsinistas prestaron al sanjuanino todo el apoyo del partido Autonomista y de los electores porteños.
Tanta participación tuvieron los jóvenes correntinos en esta decisión de apoyar a Sarmiento, que para dar más solidez a su determinación, terminaron destituyendo al gobernador federal Evaristo López en Corrientes, que era amigo de Urquiza, para asegurarse los electores que eran muchos por entonces y decisivos en toda elección nacional.
Se aproximaban las elecciones para elegir presidente de la nación, y era imprescindible contar con el gobierno de Corrientes para sostener con los electores correntinos la candidatura de un candidato presidencial afín. Es que de continuar Evaristo López en el poder los liberales descotaban que su influencia se volcaría a favor de su amigo Urquiza que pretendía volver al poder, en tanto que el candidato preferido de los "celestes" era Domingo Faustino Sarmiento. Por lo tanto los liberales se propusieron destituir del cargo al gobernador López.
El 27 de mayo llevaron a cabo el movimiento a la madrugada, rodeando la casa de Evaristo López, quien sin alternativa entregó su renuncia. El gobernador se alejó de la provincia después de varios episodios, entre ellos la intervención a la provincia. Finalmente, el 12 de octubre de ese año 1868, asumió la presidencia Domingo Faustino Sarmiento, habiendo sido por lo tanto, los liberales de Corrientes, los primeros en adherir a la candidatura del ilustre sanjuanino.

Evaristo López

orría el año 1873... y fallecía Antonio Ezequiel Berón, que era primo de Genaro Berón de Astrada, a quien lo acompañó en la Batalla de Pago Largo.

Nació en la ciudad de Corrientes y luego de la trágica batalla librada en el departamento de Curuzú Cuatiá el 31 de marzo de 1839, protegido por Urquiza, junto a sus primas, que eran hermanas de Genaro Berón de Astrada, se radicó en la ciudad de La Paz, ejerciendo allí el cargo de Comandante de Frontera. En esta provincia usó solamente el apellido Berón, suprimiéndose el de Astrada, seguramente para evitar resquemores.

A la ciudad de La Paz, por orden del gobernador, la trasladó a su actual emplazamiento luego de haber sido incendiada por Lavalle. A la llamada “segunda fundación de La Paz” la llevó a cabo el coronel Antonio Ezequiel Berón el 28 de junio de 1848.

Después fue elegido diputado a la Legislatura entrerriana por el departamento de La Paz en 1863, cuando Urquiza era gobernador, pero renunció al año siguiente sin haberse incorporado al Cuerpo. En premio a sus distinguidos servicios en el departamento y a su actuación en la batalla de Caseros, donde revistó al frente de un destacamento de caballería con el grado de teniente coronel, el gobernador Urquiza le entregó una estancia de 4.000 hectáreas en el distrito Yeso.

Posteriormente ascendió al grado de coronel por su valiente acompañamiento en la Batalla de Cepeda en 1859.

Finalmente falleció en La Paz, el 5 de enero de 1873, sobreviviéndolo su viuda Carlota Morales, con la cual había contraído matrimonio en la localidad de Bella Vista, Corrientes, en 1837.