Plácido López

 



l 5 de octubre de 1816.. nace Plácido López, un militar con singulares rasgos personales, que inició su carrera a los 23 años junto a Berón de Astrada en Pago Largo. Luego de esta terrible derrota, al igual que otros comprovincianos, emigró al Brasil y retornó para luchar en Caganchas frente a las tropas de Echague.


Se alistó en el Ejército Libertador que comandó Juan Lavalle y peleó a las ordenes de López Chico en Don Cristóbal y luego acompañó a Lavalle en su largo y trágico peregrinar por el norte de nuestro país. Acompañando al general Vilela, perseguido por el general Ángel Pacheco, llegó hasta La Rioja, retornando a Corrientes para integrarse al ejército que organizaba el “manco” Paz en el Campamento de Villanueva.


Peleó brillantemente en Caá Guazú en 1841 y sufrió el duro contraste de Vences en 1847, demostrando más tarde en Caseros todo su valor.


Emigró a la Banda Oriental donde se incorporó a las órdenes del general uruguayo Fructuoso Rivera, cuyo ejército también peleaba contra Rosas.


Fue cabo y alférez en el Uruguay a las órdenes del coronel Faustino López, y desde entonces no se apeó de su corcel de guerra no se desprendió de su lanza, arma en cuyo manejo era diestro. Aguará (zorro) lo llamaron sus amigos y enemigos, por su humor y viveza criolla.


Su espada o lanza la esgrimió en todas las regiones de la república y en más de un país extranjero. Sirvió bajo las órdenes de ilustres como Berón de Astrada, Juan Lavalle, José María Paz, Joaquín Madrigada, Juan Pablo López, Benjamín Virasoro, Justo José de Urquiza, entre otros.


Fue miembro de dos cruzadas que elevan la virtud del soldado por la abnegación y espíritu de sacrificios demostrados: la odisea a través del Chaco en octubre y noviembre de 1841 con el resto del heroico de los tres mil hombres que sacara Lavalle de la provincia de Corrientes, y la hazaña de los ciento ocho que con empuje sin igual, comandados por Joaquín Madrigada, devolvió la libertad a esta provincia en 1843.


Nació soldado y murió soldado. Cincuenta y seis años de servicios, amasados con hechos positivos en las grandes guerras, ostenta el coronel Plácido López, cuyo único descanso, bien pudo decir como el Caudillo Castellano, fue guerrear.


Plácido López se retiró más tarde a la actividad privada y retornó a la acción invitado por su amigo el Coronel Nicanor Cáceres, con quien intentó en dos oportunidades desestabilizar el gobierno de Juan Pujol en los años 1854-55.
Luego combatió a las órdenes de Urquiza en las batallas de Cepeda y Pavón.


Ante la invasión paraguaya se alistó en el Ejército Nacional y se trasladó a San Roque. Luego recibió mandato de presentarse en Buenos Aires a las órdenes del vicepresidente de la nación Marcos Paz, quien lo designó Jefe de la Frontera del Norte, llevándose hasta Río Cuarto 600 hombres. Desde allí controló el accionar de los montoneros a las órdenes del general Arredondo, neutralizando a Juan Saá y a Felipe Varela.


De allí pasó a Corrientes convulsionada a la sazón por el movimiento que diera por tierra con el gobernador Evaristo López. Terminado estos sucesos acompañó al general Emilio Mitre al Paraguay tomando parte en la penosa guerra hasta su final.


La rebelión de López Jordán lo obligó a retornar a Corrientes y se halló en la batalla de Santa Rosa y luego en la de Ñaembé.


En 1874, como en 1889, estuvo de parte del Presidente Sarmiento y Avellaneda contra los que pretendieron atentar la tranquilidad pública, prestando el concurso valioso de su decisión y entusiasmo.
Continuó en la plana activa hasta 1895 y se acogió a la ley de retiro, que le fue acordada el 30 de noviembre del mismo año.


Continuó con una intensa vida militar en Buenos Aires e integró el Consejo Militar de Guerra que juzgó la conducta del General Arredondo, falleciendo a la avanzada edad de 90 años, el 18 de agosto de 1906.





En pago Largo al lado de Berón de Astrada, (dramatización).