Pablo Emilio Coni

 



l 30 de noviembre del año 1826... y nacía Pablo Emilio Coni, en Saint Malo (Francia). Fue criado y educado en un ambiente de libros, entre los anaqueles de la librería paterna. Niño aún se marchó a pié hasta París, para aprender el oficio de tipógrafo. Fue combatiente de la Revolución de 1848, y la Europa conmovida le obligó a pensar en otros horizontes. Tras graduarse en París como maestro impresor, comenzó a soñar con el oro de California.

Corrientes había sido una de las primeras provincias donde funcionó una imprenta, debido a la inquietud de su gobernador Pedro Ferré. Ya por el año 1826 Ferré se lamentaba en estos términos: “Lástima que no tenemos en Corrientes un sujeto que fuese capaz de preparar y editar algunos periódicos que serían de gran valor para nuestra instrucción pública y privada. ¡Cuánto daría yo – afirmaba Ferré- por tener en estos momentos al Padre Castañeda!” Carecía de periodistas e impresores y sabiendo su importancia clamaba por ellos. En esos años, coincidentemente nacía Pablo Emilio Coni en Saint Maló. Por ello una de las grandes iniciativas de Ferré fue introducir en la provincia la primera imprenta. Llegó a Corrientes el 21 de octubre de 1825. Con este valioso elemento pudo publicarse con regularidad el Registro Oficial y permitió que tres años más tarde apareciera el primer periódico con el nombre de "La Verdad sin Rodeos".
Al asumir el gobierno de Corrientes en 1853 el doctor Juan Pujol, unas de sus preocupaciones fue la de renovar y modernizar todo el material gráfico de la imprenta del Estado.

Coni había salido a los 25 años de edad en viaje de aventuras con destino California. Llamaba al mundo entero la “fiebre del oro”. Oro que movió a los hombres a buscar las rutas más inverosímiles, los parajes más insólitos y que también tentó a Pablo Emilio Coni, quien se embarcó con destino San Francisco por el vía del Estrecho de Magallanes. Durante el viaje, el velero, que había partido de Francia en condiciones irregulares de navegabilidad, llegó, en arribada forzosa, al puerto de Montevideo donde quedó detenido por las autoridades marítimas dadas las pésimas condiciones en que se hallaba. Esto sucedía en el año 1851. El pasaje asustado bajó por las escalerillas negándose a volver. Ya en Montevideo, el buscador de oro californiano debió sacar su diploma, el título de tipógrafo otorgado por la Cámara de Impresores de París y recordar que tenía un oficio.

Esa bajada en Montevideo fue providencial para él y para la creación de la Imprenta Coni en nuestro país, ya que ahí se vinculó con los jefes de la campaña contra Rosas y a través de ellos actuó primero al frente de una imprenta durante la cruzada de Caseros. Luego, previo paso por la ciudad de Paraná en 1853, llega a Corrientes invitado por el recién consagrado gobernador Juan Gregorio Pujol.

Pujol necesitaba un hombre del oficio para que reacondicione y modernice la maltrecha imprenta del estado. Así apareció el francés por tierra guaraní y se quedó hasta el año 1859, haciendo periódicos y folletos, cartillas y boletines, mensajes oficiales o calendarios.

Junto con Pablo Emilio Coni llegó a Corrientes el eximio industrial peritos en el arte de imprimir, el francés José Alejandro Bernheim, quien introdujo una “magnífica” imprenta con la dotación completa de tipos modernos y otros enseres anexos al arte tipográfico.

El gobernador en su mensaje al Congreso General Constituyente de la provincia dirigido el 18 de diciembre de 1853 señaló: “Se ha costeado y fundado una nueva imprenta bajo la dirección de hábiles e inteligentes operarios, y puede considerarse que “no tiene igual” en las trece provincias de la Confederación, ni en cuanto a la nitidez y variedad de tipos, ni en cuanto a su abundancia y riqueza”

El gobernador Pujol se apresuró a adquirir la imprenta introducida por Bernhesim y la destinó a renovar el viejo y gastado material de la imprenta comprada por Ferré en 1825.

Por entonces empezó a circular en Corrientes unos periódicos impresos de manera perfecta. Uno se llamó “La libre navegación de los ríos”. Un año después cambió de nombre y pasó a llamarse “El Comercio” y su última denominación fue “La Opinión”

El 17 de abril de 1854 se casa en la iglesia Matriz de Corrientes Pablo Emilio Coni con Fanny Fonteneau Ocantos, cuyo verdadero nombre era Juana Francisca Fonteneau Ocantos, nacida en Corrientes el 17 de abril de 1836. Más adelante dos hijos de Fanny se casarán con dos hijas de su hermana Delfina, casada con Antenor Molina, primos al fin, que han de iniciar la rama Coni Molina.

El matrimonio tuvo nueve hijos: Emilio Adrian Ramón, Pedro José Doroteo Ludovico, Fernando Arturo, Pablo Francisco, Francisca Josefina, Francisca Magdalena, Carlos María, María del Carmen y Carlos María.

El 21 de agosto de 1856 se ponía en circulación y a la venta en la provincia de Corrientes el primer sello postal del país. Era la provincia que inauguraba la estampilla y presentaba la siguiente característica: de color oscuro, confeccionada en papel barrilete y llevaba impreso un valor de -Un Real moneda corriente-.

El grabado representa a la diosa Ceres, patrona de la abundancia. Pablo Emilio Coni fue quien entusiasmó al gobernador Pujol con la idea y el mandatario impulsó una Ley que la Legislatura sanciona el 22 de febrero de 1856.

Su gran preocupación fue conseguir un grabador capaz de realizar los originales para componer la plancha de impresión. No era fácil encontrar un hombre capaz. Pero nuevamente surge la coincidencia. Coni se encuentra con otro personaje francés, Matías Pipet. Ambos eran franceses y nacidos en el Noroeste de Francia. Mientra Coni lo hizo en el borde del Canal de la Mancha; Pipet nació en la ciudad donde fue quemada viva Juana de Arco, la Villa de Domrémy. Lo separaban 200 kilómetros. Coni nació en 1816 y Pipet en 1828. Cuando Coni viajó a París a estudiar tipografía Pippet marcho a la ciudad Luz a estudiar el oficio de panadero.

Casi al mismo tiempo Coni marcha en busca del oro californiano y Pipet se tentó con un plan de colonización puesto en marcha en Corrientes. Llegaron juntos sin conocerse. Y el destino los unió. A uno le falló el oro, y al otro el plan de colonización. Pipet se empleó entonces en una panadería de Corrientes y repartiendo el producto lo conoció al ya famoso imprentero, que necesitaba un grabador. Pipet, que para ayudarse en París aprendió el oficio, se ofreció y finalmente se constituyó en el grabador de la imagen que llegó a ser famosa en el mundo, por conformar la primera estampilla argentina.

Siendo ambos franceses no es difícil imaginar el por qué de tomar como modelo para la viñeta, el diseño de la emisión francesa de 1849, con al efigie de la diosa Ceres, cuya fuerza reconoce su origen en la tierra, representa la fecundidad y lleva por atributos la hoz y la gavilla

Todas las emisiones fueron impresas en papel “seda”, conocido como “tipo barrilete” y la primera fue de tinta negra sobre papel azul índigo. No tenían dentado y fueron impresas en hojitas de 32, dispuestas en cuatro grupos de seis sellos y en otras de 24 que contenían tres grupos de ocho sellos. En la parte posterior se les daba una pincelada a mano, de goma, lo que hacía que muchas veces quedaran los bordes sin engomar, siendo notarial la mala distribución de la misma y los rasgos del pincel.

Matías Pipet se vio recompensado por el gobernador Pujol con siete leguas de campo sobre el río Miriñay. En ellas estableció su estancia “La Lorenza”, en uno de cuyos puestos conoció a Vicenta Gómez, correntina, con quien se casó y tuvo diez hijos.

Años más tarde, el 31 de diciembre de 1878, el gobernador Felipe J. Cabral, suscribió un decreto en que su artículo primer establecía: Mientras el gobierno no reciba los timbres que ha pedido para el uso de los abogados, procuradores y agrimensores, en los escritos que presenten en el año 1879, según la nueva ley de impuestos, servirán a estos efectos los timbres postales de la provincia.

Así nacieron los timbres fiscales correntinos, que tuvieron una matriz común con los timbres postales, los clisés grabados por Marías Pipet. Antes de fallecer, el 10 de enero de 1886, en la ciudad de Mercedes, Pipet pudo comprobar como, veintidós años después de su creación, aquella imagen de la diosa Ceres seguía teniendo vigencia, aún cuando cambiaría su destino postal, por el fiscal.

Terminaba Pujol su tercer período de gobierno en 1859 y Pablo Emilio Coni se trasladó a Buenos Aires y de allí a Europa. Al retornar, como dueño único, abrió en 1863 un modesto taller de impresiones en Cangallo 47, entre San Martín y Reconquista, con las máquinas y equipos traídos de París. Allí se editaba el famoso periódico "El Mosquito". Entre 1864 y 1873 la Imprenta funcionó en Perú 101-107 y de 1874 a 1885 en Potosí 60.

Por fin en 1886 se ubica definitivamente en el edificio que aún resiste el paso del tiempo que fue realizado por el hijo de Coni, el arquitecto Coni Molina para sede definitiva de la Imprenta.

Un acto de enorme coraje y según su hijo médico, Emilio, rayano con la imprudencia, Pablo Emilio Coni siguió con su pasión reconocida trabajando en sus talleres de San Telmo, durante la epidemia de Fiebre Amarilla.
Independientemente de su actividad editorial, Pablo Emilio Coni fue fundador del Club Industria, más tarde transformado en la Unión Industrial Argentina.

El 17 de abril del año 1910 fallece Pablo Emilio Coni a los 83 años. El día que recordaba su cumpleaños y aniversario de casamiento.



Pablo Emilio Coni
La primera estampilla argentina la imprimió Coni por pedido de Juan Pujol