Genaro Berón de Astrada

 

orría el año 1801... y nacía Genaro Berón de Astrada, en la ciudad de Corrientes. Fue gobernador de Corrientes en 1837 y tuvo un trágico final en la batalla de Pago Largo, donde además de perder la vida por la libertad de su provincia, su cadáver fue ultrajado por los vencedores en el mismo campo de batalla, haciéndose de su piel, una "manea" con argollas y virolas de plata la que, según referencias de unos, fue regalada a Urquiza, y de otros, entregada al mismo Rosas, quien la expuso "en el salón de los recibos como una maravilla de Arte y del Patriotismo Federal". Hay distintas versiones sobre el hecho, Urquiza niega toda participación, lo que es posible, pero que el hecho existió, es cierto, más allá de quien fuera la responsabilidad.

Berón de Astrada nació en una casa vecina a la que años antes había nacido Genáro Perugorría, también un 19 de septiembre, del año 1791, y sus padres fueron Juan Vicente Berón de Astrada y María Paula Camelo. Fue bautizado cuatro días después del nacimiento siendo sus padrinos Pedro José Perugorría y su esposa Claudia Vergara, padres de Genaro Perugorría. Cosa curiosa, los dos Genaros, vecinos ellos, nacieron un 19 de septiembre; uno hijo y el otro ahijado del matrimonio Perugorría, murieron trágicamente en nuestras luchas civiles.

Berón de Astrada estudió sus primeras letras con fray José de la Quintana y a los 17 años de edad fue llevado a Buenos Aires, donde vivió hasta 1823.
El 1º de junio de 1826 inició la carrera militar enrolándose como alférez en la Compañía de Artilleros, y al año siguiente tuvo su bautismo de fuego en un combate librado contra los indios en Curuzú Cuatiá el 20 de noviembre de 1827.

El 1º de mayo de 1829 fue promovido al grado de capitán, y un año después obtuvo su pase al arma de caballería El 18 de junio, al ser ascendido al grado de sargento mayor fue trasladado a Bella Vista, desde donde, en septiembre de 1832, fue llevado a Ituzaingó, donde ocupó el cargo de Receptor de Alcabala, con asiento en la Tranquera de Loreto.

El 27 de septiembre de 1833 el gobernador Ferré lo ascendió al grado de teniente coronel y con esa jerarquía fue el encargado de comandar el cuerpo militar que el 23 de septiembre de 1834 partió desde Caá Catí a Curuzú Cuatiá, con la misión de custodiar la frontera, amenazada por el levantamiento del general Lavalleja en la Banda Oriental y la consecuente guerra civil en ese país vecino. Al año siguiente fue designado jefe de frontera y al mismo tiempo jefe del regimiento de Granaderos a Caballo.

El 12 de noviembre de 1837 Berón de Astrada sufrió el fallecimiento de su madre, por lo que debió viajar a Corrientes, y hallándose en la capital de la provincia, dejó de existir el 2 de diciembre el gobernador de Corrientes Rafael de Atienza, y como en ese momento era el militar correntino de mayor prestigio, el Congreso Provincial lo nombró gobernador interino, hasta que el 15 de enero de 1838 lo designó titular.

Berón de Astrada, dice el historiador Manuel F. Mantilla, “Pertenecía al grupo joven que, sin desconocer los títulos y méritos de Pedro Ferré, no aceptaba su predominio ni tampoco la sumisión creada por la política de su predecesor Rafael Atienza; fue preferido por ser el militar con más alta graduación y porque despertaba esperanzas entre las familias cultas y antiguas; de recomendables cualidades personales, bastante inteligente, no escaso de conocimientos, estimado por sus compañeros de armas, conocedor de la provincia, de carácter accesible y prudente”.

Eran momentos difíciles para Corrientes y al problema del bloqueo francés, se sumó el fracaso de la misión de Manuel Leiva que consistía en concretar la intención de Berón de Astrada, cual era la de reunir un Congreso de las provincias. A esto se sumó que cayeron en manos de Pascual Echagüe una serie de cartas escritas por el gobernador correntino, las que llegaron finalmente a manos de Rosas; todos ellos fueron factores que desencadenaron la decisión del gobernador de Buenos aires de ordenar al gobernador de Entre Ríos la invasión a Corrientes. El 20 de enero de 1838 Berón de Astrada le retiró a Rosas la representación de las relaciones Exteriores de la Provincia y comenzó a organizar el Primer Ejército Libertador Correntino, con el que dio la batalla de Pago Largo el 31 de enero de 1839, donde fue muerto y degollado cuando contaba con tan sólo 38 años. Sus restos descansan en el atrio de la Catedral de Corrientes, convertido en lugar histórico.


Batalla de Pago Largo

El 31 de marzo de el año 1839 se produjo la Batalla de Pago Largo, sin duda una de las jornadas más triste que recuerda nuestra historia, pero a la vez un mojón de heroísmo que marcó a fuego las luchas de Corrientes por la Libertad, la Organización Nacional y la Soberanía de nuestro país todo.

El sur de la provincia y en particular el departamento de Curuzú Cuatiá, es el escenario en el que las tropas del coronel Genaro Berón de Astrada descansaban desde el día 29, luego de la movilización que había efectuado el gobernador al frente de las mismas para situarse en ese punto de la provincia. El gobierno de Corrientes había efectuado una Alianza con el Presidente del Uruguay general Fructuoso Rivera, pero finalmente los orientales no aportaron nada desde el punto de vista militar.
Por entonces, Francia mantenía el bloqueo económico en respuesta a la Ley de Aduanas dictada por Rosas, la que favorecía a los ingleses en perjuicio de los franceses; y precisamente esta situación fue el detonante, ya que Berón de Astrada, dado la asfixiante situación económica que sufría Corrientes negocia directamente con los franceses, al igual que los santafesinos.

El gobierno de Francia, para levantar el bloqueo, exige al gobernador de Corrientes que debía desligarse de la política dictada por Juan Manuel de Rosas y que los ciudadanos franceses fueran tratados en suelo correntino como los de la nación más favorecida. Berón de Astrada ya estaba jugado y esto lo llevó a dictar el 6 de este mes de marzo la declaración de guerra contra el gobernador de Buenos Aires, quien manejaba las Relaciones Exteriores por delegación del resto de las provincias.

Esta actitud de Corrientes, sumada al auspicio por parte de Berón de Astrada de dictar una nueva Constitución Provincial en Corrientes, llevó al gobernador de Buenos Aires a ordenar a su lugarteniente, el gobernador de Entre Ríos Pascual Echagüe a que invada Corrientes, ataque y arrase con todo lo que se le anteponga en su camino. Uno de sus principales oficiales, era el joven Justo José de Urquiza. Echagüe acampó el 30 de marzo a orillas del arroyo Basualdo y sus fuerzas aguerridas y disciplinadas ascendían a 6.000 soldados conducidos por jefes competentes. Los entrerrianos avanzaron en tres columnas: una comandada por Urquiza, la segunda por Servando Gómez y la restante por el mismo Echagüe. El ejército correntino estaba integrado por 4.500 hombres, casi en su totalidad eran inexpertos reclutas y oficiales improvisados, que en su gran mayoría ni uniformes tenían. Llevaban como única divisa una cinta celeste y blanca con la inscripción “Ejército Libertador” y entre otros jefes actuaron junto al gobernador: Vicente Ramírez, López Chico, Manuel Olazábal y Tiburcio Rolón.

En la madrugada del 31 de marzo de ese año 1839 el gobernador de Corrientes Genaro Berón de Astrada, sereno y entusiasta, a la vez que con la grandeza profunda de su causa, con fe intensa en la justicia y en la razón que lo acompañaban, recorrió montado en su hermoso caballo bayo el frente de sus tropas arengándolas con frases ardientes y breves.

Desplegadas las fuerzas combatientes avanzaron los correntinos con más bríos que táctica militar. Echagüe contraatacó con sus regimientos bien armados y Urquiza entró por la izquierda resultando batida la caballería de Corrientes. Aquello fue un entrevero de lanzas, espadas, fusiles y de chuzas durante cinco horas infernales. Olazábal se retiró apresuradamente del campo de batalla siguiendo a sus desbandadas fuerzas y López “Chico” y Ramírez hicieron otro tanto, sin que la reserva que se encontraba a retaguardia entrara en la lucha. Pero así como hubo estas actitudes realmente vergonzosas, también campeó el heroísmo de la artillería, que perdió a su jefe y parte de la infantería. El batallón de Rebajados luchó denodadamente contra los indios auxiliares chaqueños del ejército entrerriano. A sus vez Berón de Astrada se batió heroicamente con sus Granaderos a Caballo y según la tradición, cuando se le aconsejó que huyera porque ya no había esperanza de frenar la derrota, contestó al capitán Justino Silva: “Seguid vosotros, yo he venido a vencer o a morir”. La muerte fue lo que halló. Aunque las versiones de como la halló han sido encontradas.

Dieciocho lanzazos tenia el cuerpo de Berón de Astrada, al que habían arrancado una oreja y cortado una lonja de piel de cuatro centímetros de ancho de la espalda, desde la nuca hasta los muslos. Un humilde sacerdote resolvió la situación, arriesgó su vida y seccionó el cuerpo del mártir, conduciéndolo en una bolsa desde Curuzú Cuatiá a Corrientes, llevándoselo a sus hermanas.

Murieron 1.960 correntinos, incluso 80 jefes y oficiales; cayeron 800 prisioneros que fueron degollados, se perdió el archivo de Berón de Astrada, un estandarte, 6 carretas y 4.000 caballos. Luego del combate vino el degüello de los prisioneros, 1.250 fueron tomados prisioneros, de los cuales 800 fueron muertos y sólo quedaron con vida 450.

"...Y en los llanos de Pago Largo, Corrientes es vencida en una de las batallas más sangrientas que recuerde la historia argentina", dijo Manuel Florencio Mantilla. “Corrientes fue vencida y enlutada, pero no sus hijos que allí murieron, porque no hay victoria que iguale los lauros del martirio y el que sella su causa con la vida se impone y vence a la muerte misma”, concluye Mantilla.
 


Genaro Berón de Astrada

Exhumación de sus restos en el Cementerio de la Cruz, para ser tyrasladados a la Catedral de la ciudad de Corrientes.

La casa de la familia Berón de Astrada sobre Avda. Costanera Gral. San Martín de la ciudad de Corrientes.

Genaro Berón de Astrada y Rosario Mantilla, a quien llamaron “la novia viuda” (dramatización).

Margarita, hermana de Berón de Astrada.